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| Charles Robert Richet . |
El fisiólogo francés Charles Robert Richet nació
en París el 26 de agosto de 1850. Estudió Medicina
y Ciencias, obteniendo el doctorado en ambas disciplinas. Ya desde
su época de estudiante mostró una especial inclinación
por la Fisiología, aunque su espíritu estudioso le
llevó a interesarse por múltiples y dispares materias,
tales como la Patología, la Sociología, la Historia
o la Literatura, destacando en todas ellas.
En 1887 fue nombrado profesor en la Universidad de París,
y con 37 años consiguió la Cátedra de Fisiología
de esta Universidad, puesto que conservó hasta su jubilación
en 1927. Murió el 4 de diciembre de 1945 en París,
con 85 años de edad.
En un principio, los trabajos de Richet se centraron en los diferentes
aspectos de la fisiología muscular y nerviosa, la respiración
y la sensibilidad. Estudió sobre el calor animal y los mecanismos
encargados de su regulación; sobre los mecanismos que intervienen
en la digestión gástrica, sobre los efectos tóxicos
de las sales inorgánicas; sobre el tratamiento de la epilepsia
con la decloruración, y sobre la diabetes, estudiando el
efecto diurético de los azúcares. Aunque todos sus
trabajos gozan de un elevado interés científico, sus
investigaciones más valiosas fueron las realizadas sobre
la anafilaxis.
Estos estudios nacieron a partir de una invitación que el
príncipe Alberto I de Mónaco realizó a Richet.
Dicha invitación consistía en un crucero por el Atlántico
a bordo del yate Princess Alice II. La misión en dicha expedición
de Richet y de su colaborador, el zoólogo Paul Portier, consistía
en estudiar las propiedades tóxicas de un determinado tipo
de medusas. Para realizar los experimentos se embarcaron diferentes
animales de laboratorio a los cuales se les inyectaba el extracto
de medusa. Fruto de estas inoculaciones, Richet y Portier descubrieron,
entre otros venenos, una nueva sustancia que denominaron hipnotoxina.
Una vez finalizada la expedición, en septiembre de 1901,
continuaron en París su investigaciones para aislar la sustancia
tóxica. El primer animal que experimentó la reacción
anafiláctica fue un perro de nombre Neptuno, en el mes de
enero de 1902; cuando fue inoculado con una pequeña cantidad
de la sustancia, manifestó los síntomas clásicos
de urticaria, somnolencia y descenso de la temperatura. El mes siguiente
se le inyectó la misma dosis y ocurrió algo inesperado:
el perro enfermó gravemente, presentando vómitos,
diarreas y respiración jadeante, muriendo 25 minutos después.
En un principio, los investigadores pensaron que se había
debido a una reacción casual, pues sostenían la teoría
de que al repetir la misma dosis se había producido una inmunidad.
Repitiendo la experiencia en otros perros comprobaron la reacción
anafiláctica.
Richet comprobó que si inoculaba una cantidad mínima
de una sustancia tóxica en el cuerpo no ocurría nada
importante, pero esa misma cantidad inoculada unas semanas más
tarde era capaz de provocar la muerte en los animales de experimentación.
A esta propiedad es lo que llamó choque anafiláctico.
Siguiendo con las experiencias sobre anafilaxis, Richet demostró
que la sensibilidad anafiláctica puede transmitirse de un
animal a otro, aspecto fundamental para estudiar las consecuencias
de la anafilaxis en las patologías del ser humano.
Richet descubrió que los síntomas de una reacción
anafiláctica son siempre los mismos, independientemente de
la sustancia que lo produzca, y que son hipotensión, descenso
de la temperatura, disnea, parálisis de ciertas funciones
del cerebro, etc.
El término anafilaxia aparece por primera en 1902 en un
artículo que Richet y Portier titulan Sobre la acción
anafiláctica de determinados venenos. En 1906 se introduce
el término alergia para describir la hipersensibilidad congénita
en los seres humanos, y en años sucesivos se van descubriendo
diversas sustancias capaces de producir reacciones anafilácticas.
Entre ellas se encuentran determinados alimentos y fármacos.
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